Ella lo miró esperanzada. Ambos sabían que la última vez había sido poco. Que ésta vez sería poco. Que núnca tendrían bastante. Él esquivaba las preguntas casi sin delicadeza. No tenía una formula para decir las cosas que crecían dentro suyo, sólo las sacaba y las amontonaba de una forma torpe. Talvez, sin embargo, su mayor virtud haya sido saberlo y persistir. Aún así no fue por ello que miraba el piso en busca de excusas. Deseaba odiarla. Deseaba poder mirarla a los ojos y sentir a un ser prescindible. Deseaba mirar esos ojos.
Ella sabía que él era la mitad de hombre de lo que podría ser, que no daba la talla de tal. De no saberlo, hace mucho que le habría dicho adios. Disfrutaba el darle entereza, el tener ese poder. Buscó, encontró, levantó su mirada. Ahora él la miraba. Allí tuvo la certeza de su propia culpa. Ya no quería momentos adecuados, ya habían pasado algunos, y habría más, y más raspaban la corteza, dejaba al descubierto las fisuras.
Ella no facilitaba el trabajo. Se reía, entrecerraba los ojos, miraba fijo. Una de esas risas que invitan a no irse nunca, que aniquilan el contexto, que congelan el momento en el fondo de la memoria. La envidió por especial. Él ya no podía huir del presente. Alguna vez pensó que el tiempo lo haría ser como los otros, y no lo fué. Todos pretenden ser soñadores delirantes, poetas patéticos. Él también. En eso sí no tuvo el tiempo la gentileza de diferenciarlo.
Ella pendía de un hilo muy delgado, de una estabilidad promiscua, en una estudiada fantasía, aunque dificilmente se sintiera comprendida. A los ojos del mundo era un espíritu libre, pero estaba llena de responsabilidades celestiales. La vida dibujaba en ella señas de que nunca la dejaría en paz, que la harían dudar.
Como dudaba él. Acaso esa persona frente suyo no fuera de carne y hueso, si los demás o sólo él podían verla. Como fuera, ella no simulaba, no fingía para nada. Pues no tenía espectativas de las extravagancias que otros anhelaban para sí. Considerarse a sí misma en una sociedad ideal le parecía opaco y triste, una utopía de la gente sin destino. Hubiera preferido subir el escalón a otra realidad.
Adónde él fuera ella iría. Adónde ella fuera él moriría. Ya no había cuerpo que sanar, era la hora de defenderse, de olvidar, de decidirse entre la felicidad esporádica o el equilibrio de la razón, de la paz ficta, de oir la desesperación de cada segundo al irse, de estar vivo hasta no estarlo más.
Fué sólo un momento el que se mantuvieron en silencio, inmóviles, en el que ella lo miró esperanzada, y luego él la miró también, y ella rió, y él ya no pudo odiarla. Fue sólo un momento, que pasó, y ella dijo adiós, y él dijo adiós; y ella pensó adiós, y el pensó perdón.
Otra vez el tiempo había sido poco.
Para mi "amiga" Jorgelina (1999)
sábado, 30 de mayo de 2009
ROMPECABEZAS
¿Aparezco tanto en tus sueños
como vos apareces en los mios?
Puedo prometer no interferir
pero no me pidas desaparecer, ni nada mas.
¿Le has rogado a la mañana que te mienta?
Una guirnalda de estrellas se ofrece sobre mi,
los pies enterrados en la arena,
ojos cerrados intuyendo el rio
y una piel
un mito improbable.
La tentación de una boca,
añoranza que niega otra boca,
desposeída por alcanzada,
abandonada por conseguida,
por el reto que ya no es, por la calma que no trae,
y porque puedo palpar su ombligo, las monedas de su vientre.
Como una pesadilla que se acaba cuando me duermo.
Como un rompecabezas con piezas
que nunca llegaran a unirse.
Un sustituto de la felicidad.
como vos apareces en los mios?
Puedo prometer no interferir
pero no me pidas desaparecer, ni nada mas.
¿Le has rogado a la mañana que te mienta?
Una guirnalda de estrellas se ofrece sobre mi,
los pies enterrados en la arena,
ojos cerrados intuyendo el rio
y una piel
un mito improbable.
La tentación de una boca,
añoranza que niega otra boca,
desposeída por alcanzada,
abandonada por conseguida,
por el reto que ya no es, por la calma que no trae,
y porque puedo palpar su ombligo, las monedas de su vientre.
Como una pesadilla que se acaba cuando me duermo.
Como un rompecabezas con piezas
que nunca llegaran a unirse.
Un sustituto de la felicidad.
domingo, 19 de abril de 2009
AFTER SUCH PLEASURES
Esta noche, buscando tu boca
en otra boca
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me
sumerge entre sus párpados,
qué tristeza es nadar al fin hacia la
orilla del sopor
sabiendo que el sopor es ese
esclavo innoble
que acepta las monedas falsas,
las circula sonriendo.
Olvidada pureza, cómo quisiera
rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa
espera sin pausas ni esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el
puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de
la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acomodarme de este
olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una
ventana sin estrellas.
Julio Cortázar
en otra boca
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me
sumerge entre sus párpados,
qué tristeza es nadar al fin hacia la
orilla del sopor
sabiendo que el sopor es ese
esclavo innoble
que acepta las monedas falsas,
las circula sonriendo.
Olvidada pureza, cómo quisiera
rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa
espera sin pausas ni esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el
puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de
la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acomodarme de este
olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una
ventana sin estrellas.
Julio Cortázar
jueves, 2 de abril de 2009
OIDO, NARIZ Y GARGANTA
"Estás durmiendo con alguien?"
La pregunta rajó la formalidad de la charla con su irreverencia. Podría haber sido una invitación descarada, chismerío barato, confesionalidad amistosa, o podría obedecer a alguna otra razón que yo conocía, por lo que mi otorrinolarigólogo aguardaba con ceño fruncido que saliera de mi pausa.
"Mi novia me dice que ronco demasiado, además se asusta porque por momentos dejo de respirar...bueno, mi ex novia, asi que en realidad la respuesta a su pregunta sería que no".
Su rostro se transformó en un ícono risueño.
"Bueno, seguro que no te dejó por eso".
Y yo solo podía pensar en estampillar su craneo en la pared a sus espaldas contra sus múltiples diplomas.
"Abrí la boca" dijo mientras aplastaba mi lengua con una espátula de metal y miraba iluminando el fondo de mi garganta.
"Ah, sos un desastre..."
"Gracias, doctor, lo se".
La pregunta rajó la formalidad de la charla con su irreverencia. Podría haber sido una invitación descarada, chismerío barato, confesionalidad amistosa, o podría obedecer a alguna otra razón que yo conocía, por lo que mi otorrinolarigólogo aguardaba con ceño fruncido que saliera de mi pausa.
"Mi novia me dice que ronco demasiado, además se asusta porque por momentos dejo de respirar...bueno, mi ex novia, asi que en realidad la respuesta a su pregunta sería que no".
Su rostro se transformó en un ícono risueño.
"Bueno, seguro que no te dejó por eso".
Y yo solo podía pensar en estampillar su craneo en la pared a sus espaldas contra sus múltiples diplomas.
"Abrí la boca" dijo mientras aplastaba mi lengua con una espátula de metal y miraba iluminando el fondo de mi garganta.
"Ah, sos un desastre..."
"Gracias, doctor, lo se".
lunes, 9 de marzo de 2009
EL FUTURO
Y se muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
Julio Cortázar
MAQUETA
Hoy volvio a amanecer, quién lo hubiera pensado. Llegó con olor a café y a viento húmedo. Apareció de entre la noche con el sonido de pájaros felices en mi ventana y el buen día de las mascotas.
Y afuera de ésta cama hay una ciudad que puede ser mía con solo caminarla. El fulgor de las nubes rosas rasguñadas en el cielo se van quemando al final del boulevard, y todo lo que deberia comenzar a moverse permanece quieto como queriendo volverse recuerdo.
Las luces del Ministerio aún estan encendidas. Un hombre pasa fumando, con traje y corbata pero con la camisa por fuera del pantalón, caminando lento y no queriendo llegar. Una mujer dobla la esquina bostezando sin pudores y sin temor de tragarse algún peaton. Y ellos no saben...
cada paso que me va alejando de mis sabanas va disipando esa bruma onírica que trato de recuperar sin éxito y me hace querer volver antes de que todos salgan de sus casas (¿fue una linda conversación?, no se, simplemente estabas ahí). Un paso a la vez mi piel sonámbula va empujando el nervio sin voluntad.
Es una mañana tan hermosa y nadie parece notarlo solo porque así fue ayer y así será mañana, pero ellos no saben. porque son los cómplices de ésta fachada, muñecos en una maqueta con nubes de cartón rosa, mascotas que solo tienen hambre, pájaros que no tienen algo más que hacer. Una escenografía bien montada, movimientos demasiado planeados y una representación que me niego a interpretar.
Solo un paso y después el otro, hasta quemarme al final del boulevard.
Y afuera de ésta cama hay una ciudad que puede ser mía con solo caminarla. El fulgor de las nubes rosas rasguñadas en el cielo se van quemando al final del boulevard, y todo lo que deberia comenzar a moverse permanece quieto como queriendo volverse recuerdo.
Las luces del Ministerio aún estan encendidas. Un hombre pasa fumando, con traje y corbata pero con la camisa por fuera del pantalón, caminando lento y no queriendo llegar. Una mujer dobla la esquina bostezando sin pudores y sin temor de tragarse algún peaton. Y ellos no saben...
cada paso que me va alejando de mis sabanas va disipando esa bruma onírica que trato de recuperar sin éxito y me hace querer volver antes de que todos salgan de sus casas (¿fue una linda conversación?, no se, simplemente estabas ahí). Un paso a la vez mi piel sonámbula va empujando el nervio sin voluntad.
Es una mañana tan hermosa y nadie parece notarlo solo porque así fue ayer y así será mañana, pero ellos no saben. porque son los cómplices de ésta fachada, muñecos en una maqueta con nubes de cartón rosa, mascotas que solo tienen hambre, pájaros que no tienen algo más que hacer. Una escenografía bien montada, movimientos demasiado planeados y una representación que me niego a interpretar.
Solo un paso y después el otro, hasta quemarme al final del boulevard.
NADA
Nueve y veintinueve. Anuncio de aire comprimido. Todos a bordo, las puertas se cierran y se apagan lasa luces. Grito ahogado de socorro. Súplica silenciosa a un contorno en las penumbras. Ojos vaciados y el sabor del asco en la garganta, no debió haber sucedido.
Nueve y media en punto y corazón detenido. Queriendo imaginar llanto tras esa ventana, arrepentimiento y actos impulsivos de último momento. Nada.
Temblor y combustión. Asuntos pendientes. Sólo es posible despertarse de sueños agradables. Mi alma alegre saluda y dice hasta pronto, en algún lugar, muy lejos. Aquí un cuerpo desposeído comienza a pudrirse encadenado a sí mismo. Para siempre es hasta nunca. La impotencia de saberse insuficiente, la pérdida, todo se escapa permaneciendo perfectamente quieto.
Un paso al frente, manos en la cabeza tratando de entender. ¡Auxilio! Socorro ahogado. Nada, nada, nada de esto debió haber sucedido. Movimiento, lento retroceso. Es verdad...finalmente.
Nueve y media pasada y aún no terminó.
Por favor, que todo termine de una vez.
Nueve y media en punto y corazón detenido. Queriendo imaginar llanto tras esa ventana, arrepentimiento y actos impulsivos de último momento. Nada.
Temblor y combustión. Asuntos pendientes. Sólo es posible despertarse de sueños agradables. Mi alma alegre saluda y dice hasta pronto, en algún lugar, muy lejos. Aquí un cuerpo desposeído comienza a pudrirse encadenado a sí mismo. Para siempre es hasta nunca. La impotencia de saberse insuficiente, la pérdida, todo se escapa permaneciendo perfectamente quieto.
Un paso al frente, manos en la cabeza tratando de entender. ¡Auxilio! Socorro ahogado. Nada, nada, nada de esto debió haber sucedido. Movimiento, lento retroceso. Es verdad...finalmente.
Nueve y media pasada y aún no terminó.
Por favor, que todo termine de una vez.
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